La llegada de la Selección Argentina al país se realizará este lunes sin celebraciones oficiales ni movilizaciones masivas. El Gobierno nacional reorganizó el esquema de seguridad y descartó la implementación de un feriado nacional, una alternativa que se había evaluado de forma condicionada durante las últimas horas del fin de semana.
La Casa Rosada tomó la determinación tras una comunicación directa con las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Desde el entorno del plantel y el cuerpo técnico manifestaron la intención de evitar un recibimiento multitudinario debido al desgaste físico y al impacto anímico que significó la caída en el partido definitivo ante España.
El presidente Javier Milei había supeditado la declaración del feriado a la voluntad del equipo conducido por Lionel Scaloni. Al confirmarse que los futbolistas no realizarán caravanas públicas ni actos oficiales, el Poder Ejecutivo ratificó que la actividad administrativa y civil continuará de manera habitual en todo el territorio argentino.
La delegación nacional aterrizará en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza alrededor de las 19 en un vuelo procedente de Nueva Jersey. El Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Alejandra Monteoliva, coordinará una recepción estrictamente protocolar junto con personal de Aerolíneas Argentinas, sin la participación de funcionarios políticos.
La fisonomía del grupo que regresa al país presentará dos ausencias de peso en el contingente que abordó la aeronave. Lionel Messi y Rodrigo De Paul no viajan con el resto de sus compañeros, ya que decidieron trasladarse directamente hacia los destinos de sus respectivos clubes de origen para iniciar los períodos de descanso.




