
A medida que avanzan los relevamientos tras la devastadora tormenta que azotó a La Criolla en la madrugada del pasado sábado, se profundiza el drama de los vecinos y crece la preocupación por las consecuencias económicas. El fenómeno, que dejó una mujer fallecida y múltiples heridos, causó la voladura total o parcial de techos en 35 viviendas y destruyó por completo ocho casillas de madera.
En medio de los operativos de asistencia, las autoridades municipales manifestaron su disconformidad con los recursos enviados desde el Gobierno provincial. El secretario de Gobierno local, Antonio Rafael Panozzo, señaló que para cubrir la demanda básica de las familias damnificadas se necesitan entre 300 y 400 chapas de reconstrucción, mientras que desde el nivel provincial apenas se habrían ofrecido 26 unidades.
La emergencia habitacional obligó a que varias familias tuvieran que ser refugiadas temporalmente en el jardín maternal del municipio. A la pérdida de techos se suma la complicación en la infraestructura básica, ya que diversos sectores de la localidad continuaban sin servicio de energía eléctrica debido a la caída masiva de postes de hormigón y cortinas de árboles.
El impacto del temporal no se limita a las estructuras residenciales, sino que amenaza de manera directa el sustento económico del pueblo. Al menos siete viveros de la zona resultaron destruidos, con invernáculos caídos y plantaciones dañadas en una franja de diez kilómetros de ancho que abarcó desde la Ruta 015 hacia el este. La pérdida de estos espacios pone en riesgo decenas de puestos laborales.
Productores citrícolas y forestales de la región reportaron que el viento derribó hectáreas enteras de eucaliptos y afectó severamente las quintas. Frente al complejo panorama, el municipio trabaja de forma conjunta con aserraderos locales para obtener madera que permita reconstruir las casillas dañadas, mientras aguardan una respuesta más amplia del Ejecutivo provincial.
Fuente: Chajarí al Día




